AL FIN
La canción se elevó tanto
Que mis pies se posaron en la nube.
Desde allí podré cantar sólo cuando el tiempo cuaje su gasa móvil.
Entretanto, mi dolor y mi gozo revueltos
Se confunden en el sumidero.
El porqué del daño y dónde está la culpa es misterio absoluto.
Nadie lo sabe;
Ahora sé que no.
Ahora que mis sienes ya no bullen,
Que se apagó el temor infantil,
Que descendió la niebla perezosa
De los relojes
Descompasados.
Pondré un reloj en el sumidero.
Al fin creeré tener una vida y entonces
La estaré perdiendo.
Me gustaría
Desaparecer
Sin llegar
A saber si realmente
Oídme bien
Si realmente fui.


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