
YA VES
Ya no hay ayer: errar es imposible.
Viene en el conjuro repetido
el
hálito
de
cielo
y yo,
que he gastado mi vejez al principio de mi vida…
Ya no soy yo,
mas,
¿quién ha muerto entonces?
¿Debo tomar el cebo como norma y sonreír a este crepúsculo?
Sólo el rubor será sudario digno cuando la exequia recomience el pacto.
Es la sexta
De las horas
Anodinas
Que yo paso
Contemplando
A este ángel
Salpicado
Tan de barro
Tan de muerto.
No me siento palmatoria sólo espero mi final.
Con cien y pico preguntas por hacer,
Y unas mil por contestar.
Nadie sabe nada. Nada sabe nada.




