Adviento en lontananza

sexta-feira, setembro 08, 2006



YA VES

Ya no hay ayer: errar es imposible.
Viene en el conjuro repetido
el
hálito
de
cielo
y yo,
que he gastado mi vejez al principio de mi vida…
Ya no soy yo,
mas,
¿quién ha muerto entonces?
¿Debo tomar el cebo como norma y sonreír a este crepúsculo?
Sólo el rubor será sudario digno cuando la exequia recomience el pacto.
Es la sexta
De las horas
Anodinas
Que yo paso
Contemplando
A este ángel
Salpicado
Tan de barro
Tan de muerto.
No me siento palmatoria sólo espero mi final.
Con cien y pico preguntas por hacer,
Y unas mil por contestar.
Nadie sabe nada. Nada sabe nada.

sábado, setembro 02, 2006



QUIERO SABER



Quiero saber por qué saber yo quiero
Porque sabiendo que el saber destruye
Y que yo sé que el viento arrastra al viento,
No sé lograr la nube.
No sé lograr la nube del deseo
Ni desear del viento el aura impune
Sin el deseo desear del viento,
Deseo su perfume.
Deseo su perfume silencioso
Para el silencio destruir profundo,
Enorme y silenciada la amenaza
De destruir al mundo.
De destruir el mundo que yo quiero,
Quisiera que, agolpados en mi sien,
Los pálpitos que quiero no me hirieran;
Quiero saber por qué.



MI VENGANZA, VENGANZA EN MÍ

Así
¿por qué creer que todo siempre acaba
donde
la luz
mísera
la luz
cierta
la luz
verde
vertiginosa
viento y furiosa, osada, dardo, dorada, retorcida luz
pasa rozando el cénit?
¿No será que por creer creemos en la náusea como medio,
en el medio como suero,
en el suero como nube,
en la nube como ímpetu furioso,
en el ímpetu furioso como ingrato forcejeo,
y en el todo como náusea inacabada?
Si así no fuera, algo diese yo por lo decir sin lastimaros.
Tal vez callarlo.
Como el balbuceo de ese enorme y loco intento de tu mar.
Tal vez gritarlo.
Y forzar el diapasón de tu memoria interrumpida.
Y así
¿qué hacer sino enterrar en el carcaj del sueño
todas las chispas que una fiebre loca
hizo lucir
del polvo
en el camino?
Dímelo tú.
A ti te lo pregunto
En un intento rígido y postrero por mantener intacta alguna vela
que alumbre el sitio que llamamos siempre igual
y ya lo ves (¿lo ves?)
que solamente
de ser igual es igualmente cierto
al tal azar.

sexta-feira, setembro 01, 2006



ESCAMPIÑA
Viene el viento acariciando las rendijas
Por las que la memoria enfría catedral del somos.
No sé si es norte helado o sur arrebatado
Y si debo hacer el gesto de a lo menos
Las puertas afianzar.
¡Mira cómo mira como mira como vidrio el ángel blanco,
Buscando aquí el azul que tiene al otro lado!
Sopla huracanado y sopla fiero, mas ni una brizna mueve.
Es obvio sin embargo que tendremos que afianzarnos
Y ni tan sólo un ápice ceder: hombro a hombro, carne a piel,
Sueño a lenta pesadilla.
Lo que no sé es quiénes.
Mejor será agradecer a él sabrá quien sepa, que el vidrio blanco
Y azul
Intacto permanezca
No sólo ante los vientos,
Sino ante el sol incluso.
Y que esta luz no manche el polvo adormecido
Del ángel congelado.
Se van los vientos, regresó el mañana, la luz tapona las rendijas limpias
Y aquí aün estamos hombro con sueño, pesadez con carmen,
Río con piel y pesadilla en carne.
Y aün no sabemos quiénes soy
Ni cuándo.






AL FIN
La canción se elevó tanto
Que mis pies se posaron en la nube.
Desde allí podré cantar sólo cuando el tiempo cuaje su gasa móvil.
Entretanto, mi dolor y mi gozo revueltos
Se confunden en el sumidero.
El porqué del daño y dónde está la culpa es misterio absoluto.
Nadie lo sabe;
Ahora sé que no.
Ahora que mis sienes ya no bullen,
Que se apagó el temor infantil,
Que descendió la niebla perezosa
De los relojes
Descompasados.
Pondré un reloj en el sumidero.
Al fin creeré tener una vida y entonces
La estaré perdiendo.
Me gustaría
Desaparecer
Sin llegar
A saber si realmente
Oídme bien
Si realmente fui.